Las tecnologías de la información facilitan los nuevos diseños organizativos a los que hacemos referencia, al tiempo que dan lugar a nuevas formas y procedimientos de gestión, nuevas estrategias y nuevos valores. El grado de cambio introducido en base a las tecnologías y los sistemas de información dependerá fundamentalmente de la forma en que éstas se apliquen, pudiendo convertirse en el verdadero motor del cambio y principal fuente de ventajas competitivas, si el proceso de mejora se gestiona adecuadamente.
Así, si los requerimientos de los productos cambian rápidamente, también han de cambiar los sistemas de procesamiento de información. Además, la estabilización de la demanda ha incrementado la rivalidad entre las empresas.
Resulta necesario concienciar a los directivos de las empresas de la actual importancia que la información ha adquirido como “arma competitiva”, ya que la información es la parte fundamental de toda empresa para tener un alto nivel de competitividad y posibilidades de desarrollo. Así, el éxito de una empresa no sólo dependerá de cómo utilice sus recursos materiales, sino de cómo se aprovechen sus recursos intangibles, como “Know-how”, conocimiento del mercado, imagen de marca, diseño de productos, fidelidad de los clientes y otros.
Se trata por tanto, de encontrar nuevas formas de competir basadas en aspectos intangibles como la calidad, la fiabilidad, el diseño de los productos, el diseño de los procesos, las marcas, las patentes, o de crear nuevos servicios que añadan valor para nuestros clientes, todos ellos con un fuerte componente informativo.
Estas circunstancias hacen que una adecuada gestión de la información en la empresa se convierta en clave para el éxito de la misma.


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